ABRIENDO PUENTES
E. L. Kirchner. Izquierda: "Escena callejera en Berlín" (1913). Nueva York. Derecha: "Mujer bajo sombrilla japonesa". Dusseldorf. Alemania".
ABRIENDO PUENTES
TEMPESTADES DE COLOR
El pintor del que hoy tratamos tenía un carácter fuertemente individualista: su vida está llena de situaciones en la que queda confirmado como su pertenencia a un grupo determinado lo deja insatisfecho o, peor aún, acaba por generarle problemas. Y es que, en muchos sentidos, la vida de este artista está llena de paradojas. La primera quizás sea que lo conozcamos como Emil Nolde (1867-1965), aunque su apellido verdadero fuese Hansen, adoptando aquel otro como homenaje al pueblecito alemán donde nació (por cierto, hoy parte de Dinamarca, otra paradoja). Criado en una familia campesina, casi desde niño mostró aptitudes para las labores artesanales, de forma que acabó por estudiar artes aplicadas y, dspués trabajó como profesor de dibujo en Suiza durante unos años. Más tarde trató de entrar en una escuela de Bellas Artes, pero su solicitud fue rechazada, de forma que Nolde optó por dedicar su vida a la pintura aunque fuese de forma independiente.

En el Nolde de esos años encontramos un interés por dos tipos de temas que ya van a marcar para siempre su trayectoria. Por un lado, los paisajes, frecuentemente naturales, que pinta desde una perspectiva casi situada a ras de suelo. Por otro, los temas de carácter religioso, en los que pasa revista tanto a escenas de la Biblia como del Nuevo Testamento, siempre con colores muy densos y de gran riqueza. No obstante, el artista no despreció otros motivos: retratos, temas urbanos o escenas de carnaval forman también parte de su producción.
En una entrada anterior hemos tratado la biografía de Paul Klee (1879-1940), dando un repaso a su personalísima y original evolución estilística. Pero su obra es tan atrayente que os presento ahora, digamos que como inauguración del curso escolar, una antológica de sus trabajos, con obras pertenecientes al extenso periodo 1914-1940, año de su muerte. Disfrutaréis de la emoción de color, de la riqueza de la línea y del dibujo, de la originalidad de sus composiciones. Podríamos decir, empleando el título que el artista usó para uno de sus cuadros, que nos hallamos ante una polifonía de sensaciones. Una de las grandes cimas de la pintura del siglo XX. De fondo, una preciosa canción del grupo irlandés Lúnasa: se titula "Two-Fifty to Vigo" y pertenece a su cuarto disco, Redwood. Me ha parecido una mezcla interesante.TRAS LA MÁSCARA
La Historia del Arte está tan acostumbrada a trabajar con esquemas y clasificaciones que con frecuencia éstos se vuelven contra nosotros y nos muestran a las claras la imposibilidad de incluir en ellos la enorme diversidad de la expresión plástica. Así que más vale tomar con cautela tales clasificaciones y valerse de ellas como simples guías orientativas. Veamos, si no, el caso del expresionismo: solemos afirmar que esta corriente pictórica, una de las grandes vanguardias del siglo XX, toma carta de naturaleza a partir de la constitución del grupo "Die Brüke" (El puente), que tuvo lugar en la germana ciudad de Dresde en 1905 y que algo más adelante se plasmará en la articulación de otro nuevo colectivo artístico: "Der Blaue Reiter" (El jinete azul), acaudillado (nada más y nada menos) que por Wasily Kandinsky y Franc Marc.
Sin embargo, si atendemos a lo que el concepto expresionismo lleva implícito, coincidiríamos en que con tal palabra (al menos en el campo de la pintura) tratamos de definir aquella opción estética que pone especial énfasis en mostrarnos emociones de carácter intenso, que reflejan hasta cierto punto una angustia vital (personal o social), empleando a tal fin recursos diversos, tales como colores vivos y a veces violentos, formas deformadas y temas frecuentemente dolorosos. En tal caso, habremos de convenir en que el expresionismo es una corriente muy antigua en el Arte y que su carta de naturaleza no puede asociarse a los dos grupos antes citados. Se habla entonces de algunos artistas cuya obra se considera precedente del expresionismo, como ocurre en el caso del noruego Edvard Munch (1863-1944) la temática de cuyos cuadros puede encudrarse a la perfección dentro de ese calificativo de expresionista.
Por lo demás, y no contento con pintarlos, también cultivó con frecuencia el grabado, que se adecuaba perfectamente a sus necesidades expresivas. De este modo, cuando el siglo XX va a comenzar Ensor ya ha definido con absoluta claridad un estilo completamente personal, que podría calificarse (pese a que con ello se adelante a lo que los esquemas habituales suelen señalar) como claramente expresionista. Y es precisamente su obra de esos primeros años la que ahora más llama nuestra atención, porque en ellos encontramos todos los caracteres de dicha corriente pictórica, aunque en este caso desde un punto de vista muy particular. Podríamos afirmar que Ensor cultivó un expresionismo tras la máscara.James Ensor: "El Varón de Dolores" (1892).
Cuando escribo este texto se está desarrollando en el MOMA de Nueva York una antológica sobre Ensor, con una Web muy interesante. En esta página en español tenéis una breve biografía y algunas de sus obras, muchas e las cuales se recogen en esta otra página, aunque sin comentario alguno. Un catálogo más completo (265 obras) se recoge en este directorio de arte flamenco. Acabamos con esta presentación que da un repaso cronológico a su obra.
Readmore..UNA VIDA (BREVE) DEDICADA AL ARTE
Alguna vez leí una bonita anécdota sobre un joven aprendiz de pintor que, a la edad de dieciséis años, va caminando en solitario por una calle de Bonn. De repente, se cruza con una muchacha y al punto siente una especial atracción hacia ella, de modo que el joven hace todo lo posible por conocerla. Y lo consigue... hasta tal extremo que unos años después, acabará casándose con ella y retratándola en numerosas ocasiones.
No es poco lo que August Macke llevó a cabo en esos siete años. Tras pasar por un breve periodo en el que la influencia de la estética fauvista es bien evidente, en 1911 encontramos al joven artista formando parte de la exposición colectiva con la que se dio a conocer el grupo inicial de pintores de "El jinete azul", vinculándose de este modo con una de las dos grandes corrientes del expresionismo alemán. Sin embargo, tan sólo un año más tarde, y de nuevo en Francia, su contacto con Delaunay le lleva a experimentar con el cubismo y a indagar en la relación entre formas y colores. Incluso tuvo ocasión de aproximarse brevemente a la estética del futurismo.
reduce a una simple mancha de color, tendencia que, salvo en sus retratos iniciales, siempre había caracterizado su representación de la figura humana.
"No pinto lo que veo sino lo que vi". Con estas desgarradoras palabras describía el pintor noruego Edvard Munch (1863-1944) la carácterística básica de sus obras. Pero, ¿qué había podido ver en su pasado este pintor que preludia el expresionismo como tendencia artística que se difundiría por Europa en los primeros años del siglo XX? Sabemos que el artista tuvo una vida familiar muy desgraciada: su madre murió víctima de una tuberculosis cuando el tenía cinco años y de la misma enfermedad falleció una de sus hermanas algunos años después. Por otra parte, su padre, al parecer un hombre muy severo, trató de transmitirle sus propias ideas acerca de la naturaleza pecaminosa del hombre y la posibilidad de castigo divino. Se considera incluso que el propio artista debió padecer una psicosis de carácter maníaco-depresivo.
El tema de "el grito" debió resultar especialmente atractivo a Munch, porque dos años después realizó una litigrafía e incluso, más adelante volvió a pintar otras tres versiones del cuadro con ligeras variantes. No es de extrañar esta recurrencia, porque con tan pocos elementos logró crear una composición que resume bien un tema de amplia transcendencia: la angustia del hombre contemporáneo.
Parece evidente que ese grito que atraviesa la naturaleza y que el pintor pudo percibir, está originado por la sensación de melancolía que desencadena la puesta de sol, como nos habrá sucedido a muchos de nosotros en multitud de ocasiones, más acentuada en el caso de la conflictiva personalidad de nuestro artista. Pero conforme lo vemos en el cuadro, en cualquiera de sus versiones, el grito, o más bien el aullido de angustia del personaje, acaba por contagiar al paisaje, que se curva y se retuerce como si una oleada de miedo atravesase la propia naturaleza. Sólo la pasarela mantiene su rectitud. Todo ello explica la polivalencia semántica de este cuadro. El rostro del personaje, trazado en rasgos tan básicos que haría las delicias de cualquier friki amante de los zombies, nos transmite multitud de emociones: miedo, terror, angustia, ansiedad, desesperación, soledad.
En resumen, Munch logró sintetizar en esta obra un tema cuya esencia es casi puramente filosófica. En el mundo contemporáneo que se disponía a finalizar el siglo XIX los grandes problemas del hombre seguían siendo los mismos de siempre. Los que ya estaban presentes en las pinturas de las cuevas paleolíticas y en los relieves del arte románico. Su maestría consistió en traladar ese tema a la propia naturaleza, como si adivinase qué hemos acabado haciendo con ella las generaciones posteriores. Sí, encontró una buena manera de contagiar al paisaje de nuestros propios miedos. Por eso recurrió al mismo fondo en el cuadro que figura aqui al lado. ¿No será que la naturaleza acaba por tener miedo de nosotros? Para gritar.EL PINTOR DE LOS CABALLOS
En la Historia del Arte podemos encontrar numerosos ejemplos de artistas que se han sentido atraídos por el mundo animal. Es más, el Arte comenzó con la representación de animales durante el Paleolítico Superior y desde entonces no ha habido estilo en el que una fauna diversa quedase reflejada en los cuadros, en las esculturas o en las decoraciones de cualquier tipo. Pero en pocos casos encontramos un interés tan persistente hacia la representación del mundo animal como en el de Franz Marc (1880-1916).
Por último, Marc emplea los caballos para realizar sus experimentos con el color. Desde Gaugin los colores transmiten emociones y estados del espíritu. Los caballos fueron el instrumento que Marc empleó para plasmar aquello que los expresionistas querían conseguir. En palabras de Kandinsky, "llevar lo espiritual al arte". Marc, que había alcanzado el grado de teniente en el ejército alemán, murió en el frente de batalla de Verdún, víctima de una granada. Pero sus caballos seguirán galopando eternamente.EL ARTISTA MULTIFORME
Ocurre a veces que una persona nace en el seno de una familia de artistas y parece por ello destinado a seguir la trayectoria familiar. Eso podría decirse, respecto a la música, del suizo-alemán Paul Klee (1879-1940) quien de hecho durante su infancia realizó estudios musicales llegando a ser considerado un virtuoso del violín.
Aunque sólo lo parece, porque desde ese momento lo que caracteriza la dedicación de Klee al arte es la evolución constante, de lo que resulta que no podríamos clasificar su obra en un único estilo, más allá de afirmar que se enmarca con rotundidad en las vanguardias de las primeras décadas del siglo XX.
Poco tiempo después de su experiencia expresionista, nuestro pintor toma contacto con los ambientes cubistas y en 1914 realiza un viaje a Túnez en el que descubre la importancia del color. "El color me posee", llega a afirmar entonces. Y tanto le posee que ni siquiera deja de pintar durante los años de la Primera Guerra Mundial, de la que pasó una parte movilizado como soldado.
Se inicia entonces el último periodo de su vida. El artista se retira a su Suiza natal donde prosigue sus investigaciones pictóricas. Sin embargo en 1935 se le diagnosticó una enfermedad degenerativa que acabaría en su muerte cinco años después. En estos últimos años encontramos a un pintor que tiende a simplificar aún más las formas y a recuperar la importancia de la línea, llegando casi al grafismo, con predominio casi absoluto de unos planteamientos abstractos que quizás dejaban ver las dificultades físicas que padecía, aunque al mismo tiempo nos mostraban la fuerza poderosa de una mente que se negó siempre a ser encasillada. Klee buscaba constantemente nuevos caminos y en todos los que recorrió dejó la impronta de su fuerte personalidad. En eso consiste, tal vez, ser artista.

Esta página dedicada a Klee está en alemán, pero en ella se ofrecen datos visuales sobre el artista y su obra y se plantea un recorrido por el "Centro Paul Klee" de Berna, construido en 2005 por el arquitecto Renzo Piano. Visitad también los enlaces a museos con obras del pintor que ofrece la Artcyclopedia. Por último paulklee.com se presenta como un tributo a este artista y muestra, en inglés, su biografía y muchas de sus obras.VANGUARDIAS (I):FAUVISMO, EXPRESIONISMO Y ABSTRACCIÓN
MOSTRAR LOS SENTIMIENTOS, ENSEÑAR EL DOLOR.
Edvard Munch: "Atardecer en la calle Carl Johan" (1892). Oslo.
En un artículo anterior me ocupé de la obra del noruego Edvard Munch (1863-1944) en cuyos cuadros queda bien patente la angustia (a veces, la desesperación) del hombre contemporáneo. Hay en las obras de Munch un interés manifiesto por dar a sus personajes una dimensión diferente a la que hasta entonces había ocupado a los pintores, con escasas excepciones como la pinturas negras de Goya. Se trata, en resumen, que esos seres que pueblan sus pinturas muestren al espectador una realidad poco amable, aquella que corresponde al dolor, a la angustia, tal vez al miedo; que evoca a la muerte y que produce en nosotros una fuerte sensación de tristeza y desasosiego. En síntesis, se trata de que la pintura exprese estados anímicos, de que ahonde en los problemas del alma humana. Algo a lo que también estuvo muy próxima la pintura de Van Gogh.
Estas preocupaciones de Munch lo colocan como un claro precedente de una de las más importantes vanguardias pictóricas del siglo XX, el expresionismo. La corriente, como tal, surgió en Alemania hacia 1905, de la mano del grupo Die Brücke (El Puente), en el que participaron pintores como Ernst Ludwig Kirchner (1880-1938) y Emil Nolde (1867-1956). La alteración de las formas de las figuras, el recurso a colores intensos, en los que el negro ocupa un destacado papel y, siempre, la idea de que la pintura ha de servir para dar una vía de expresión a la emociones, sobre todo a las más desgarrradoras, forman parte del estilo expresionista.
Unos años después, en 1912, y en torno a la figura del ruso Wasily Kandinsky (1866-1944), surge otro grupo expresionista, Der Blaue Reiter (El jinete azul), en el que intervienen autores como Paul Klee (1879-1940) y Franz Marc (1880-1916). Para entonces la corriente expresionista no ha hecho sino consolidarse y las desgracias de los años de la Primera Guerra Mundial le dieron aún nuevos bríos. Parecía que el expresionismo era la vía más adecuada para manifestar la angustia ante un mundo que se desahacía en las trincheras de los campos de batalla y en las desgracias de la postguerra europea.