UNA IGLESIA CATÓLICA "CLANDESTINA" EN EL CORAZÓN DE AMSTERDAM
Estamos en la ciudad de Amsterdam en el año 1661. Tras las luchas entre católicos y reformadores que han sacudido el continente europeo desde comienzos del siglo anterior, el protestantismo ha resultado triunfante en las Provincias Unidas. Unos años atrás, en 1618, el Sínodo de Dordrecht ha fijado los principios de la doctrina calvinista, dando origen a la Iglesia Reformada de los Países Bajos. Otras confesiones religiosas de la misma línea son declaradas ilegales e idéntica suerte corren los católicos que aún quedan en la ciudad.Pero en esa época hay ya en Amsterdam un cierto tipo de tolerancia de la que se careció entonces en otros lugares de Europa. Se permite que cada individuo, de forma privada, pueda practicar la religión que considere más oportuna, siempre que no haga manifestación pública de sus principios. De este modo, un rico comerciante local, Jan Hartman, adquiere tres viviendas anexas en pleno centro urbano. Ha decidido establecer allí su residencia pero... de tal manera que la planta superior sea una iglesia de culto católico. Surge así "Nuestro Señor en el ático", aprovechando las cubiertas abuhardilladas de las viviendas. Y, asombrosamente, esta construcción tan peculiar ha llegado prácticamente intacta hasta nuestros días, preservada hoy como museo.
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Vista exterior del edificio de la iglesia "Nuestro señor en el ático". (Arriba). Croquis y nave de la iglesia. (Abajo).
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La iglesia fue experimentando algunas modificaciones con el paso de los años. Así, el actual retablo pertenece a comienzos del siglo XVIII y lo preside un cuadro de Jacob de Wits en el que se representa el bautismo de Cristo. Sobre él nos encontramos los otros dos miembros de la Trinidad: el Padre y el Espíritu Santo.Ahora que acabamos de regresar de Amsterdam quizás sea el mejor momento para reflexionar sobre el sentido de esta pequeña iglesia católica, que se mantuvo incólume en un país en el que predominaba el calvinismo pero en el que los católicos no fueron perseguidos con saña. Contrastemos esta situación con la que debieron soportar por la misma época los pocos protestantes que hubo por aquí, siempre perseguidos por la Inquisición. Y no deja de resultarme curioso como esa iglesia está hoy en medio de ese barrio rojo que todo turista acude a visitar. Desde el siglo XVII hasta nuestros días. La tolerancia: que buena virtud.
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El museo en el que se aloja esta curiosa e interesante iglesia católica dispone de su propia página web, con informaciones en inglés y holandés. Además podéis ver numerosas fotos del edificio en este enlace.
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