EN TORNO A UNA VISITA AL MUSAC DE LEÓN
Ugo Rondinone: "La noche de plomo". (Izquierda: olivos. Inferior derecha: el firmamento en cuadros).
Ugo Rondinone: "la noche de plomo" (Scholar rocks).
EN TORNO A UNA VISITA AL MUSAC DE LEÓN
La biografía de Schmitt no es fácil de resumir en pocas líneas. Ninguna vida lo es, pero quizás menos la de este pintor nacido en 1960 en la argentina ciudad de Rosario que pasó casi la primera mitad de su existencia recorriendo el mundo: en sus primeros años al amparo de una familia interesada en los viajes; más adelante como joven reportero fotográfico al servicio de diversas revistas y agencias. Algo, mucho tal vez, ha quedado de esa etapa de su vida en Alejandro Schmitt, porque no sólo conserva una pasión por la fotografía que se inició en su infancia (es bien sabido que esa es una pasión que dura lo mismo que la propia existencia), sino que la continúa ejerciendo por pura necesidad vital, como ocurre siempre con los buenos fotógrafos.
Por esta vía, la pintura de Schmitt fue ampliando progresivamente su campo de difusión: hubo más exposiciones y llegó a mostrar sus cuadros, junto a algunas de sus fotografías, en dos muestras colectivas en Nueva York, allí donde todo artista actual presupone que se encuentra el supremo éxito. Es justo entonces cuando, como si revisitásemos la trayectoria de Man Ray, sucede lo imprevisible. El pintor se aleja voluntariamente de esa lucha que supone para un joven artista conseguir que su obra se abra camino entre la multitud de propuestas del mercado artístico. Durante un largo periodo abandona por completo la pintura y vuelve a concentrarse en la fotografía. Más adelante retomará de nuevos los pinceles, pero lo hará en la soledad de su taller murciano, sin mostrar interés alguno en que lo que hace sea conocido por el público, situación ésta que se extiende a lo largo de casi trece años.
Afortunadamente, sabemos bien que en la vida nada es del todo inmutable y a finales de 2008, superado este largo periodo de silencio, el pintor recobra el interés en que su obra sea conocida. Así que regresa de nuevo al mundo de las exposiciones y lo hace con una muestra individual en Madrid, presentando una serie de cuadros a los que titula “apuntes del sur del sur”. A ese grupo de obras pertenecen todas las imágenes que acompañan este comentario. Ya señalé más arriba cómo a fines del siglo pasado el neoexpresionismo había recobrado el interés por un cierto tipo de figuración y cómo la naturaleza se convirtió en una temática frecuente en esa corriente pictórica. En este movimiento debemos insertar esta serie de pinturas de Schmitt, tanto por el estilo que en ellas nos muestra como por el tema común a todas ellas: la naturaleza.
Así pues, el pintor ha realizado en los “apuntes del sur del sur” un novedoso recorrido: situado ante estos paisajes ha renunciado de alguna manera a llevar al cuadro lo que ellos mismos le evocaban. Tal vez entroncando con el silencio en el que se instaló su obra durante el largo periodo al que antes hicimos referencia, ha procurado dejar que sea la misma naturaleza la que nos hable, la que exprese sus propias emociones ante nuestra constante intromisión. Podríamos decir que nos encontramos ante un telúrico lenguaje expresionista que procura dar voz a la propia tierra para que sea ésta la que ahora nos cuente de manera visual, por sí misma y casi a gritos, su propia visión del problema. Por ello esas heridas en la superficie, esos caminos que parecen retorcerse junto al precipicio, esos vórtices que parecen llevarnos directamente al abismo, al desgarro, o esas aguas que se ondulan hasta hacer que sus bordes parezcan acerados. O esos ojos de la tierra que parecen mirarnos con tristeza infinita, ya casi apagados de dolor. Elementos todos que nos exigen una reflexión sobre nuestro entorno y la acción que sobre él ejercemos, pero que al mismo tiempo nos invitan con desgarrada ternura, en aparente contradicción, a una mirada más limpia y serena sobre el planeta.REALISMO POP
Abrimos las fuentes del juicio.
Aquellas que fueron cerradas por los desterrados.
Abramos también las fuentes de los sentimientos, de las lágrimas de agua dulce que fueron filtradas para así poder regar los campos del interior. Despiértame cuando dejen de crecer dirección río abajo.

En todo caso, la de Vilaró parece una pintura realizada con fuerte personalidad, que no deja de estar presente en las distintas series temáticas en las que su obra podría ser dividida. Singularidad incluso desde el punto de vista formal, porque el artista emplea una técnica poco usual, al trabajar muchos de sus cuadros empleando óleo sobre metacrilato retroiluminado, que no sé bien en qué consiste, pero que me evoca esa película de Woody Allen en la que un visitante del infierno encuentra allí, en eterna condenación, al inventor del metacrilato. En este caso, parece que este interesante pintor saca al triste metacrilato de tan cruel destino y lo reivindica como soporte de la expresión artística, ya sea en formatos de gran tamaño o en atractivos tondos.

Xevi Vilaró se inició en la pintura a los diecinueve años y hace ya más de diez que se dedica a ella de manera profesional. Su obra se cuelga cada vez en más galerías, tanto europeas como americanas, y creo que puede asegurarse un buen futuro para este artista que se apresta a alcanzar la madurez dejándonos en el camino su peculiar visión de las gentes que pueblan nuestros paisajes urbanos. Hay mucho de retrato psicológico en las obras de Vilaró, independientemente de que el personaje posea rostro o carezca de él. En todo caso, ahí podríamos estar todos nosotros. Los seres anónimos de las grandes ciudades del siglo XXI.
Hace ya casi dos años, un joven residente en Málaga envió un correo electrónico al buzón de ENSEÑ-ARTE. Marc Montijano se presentaba como director de Homines.com, una Web a la que calificaba como un amplio y visitado portal cultural en castellano, solicitando mi colaboración en la página. Interesado como estoy en la difusión del Arte, sobre todo cuando las iniciativas parten de jóvenes, no dudé en aceptar la propuesta y desde entonces han sido varias las veces en la que he enviado artículos a Homines, también publicados en este blog.
Nació así una colaboración virtual que se ha ceñido siempre a los temas relacionados con la Historia del Arte. Sin embargo, hace unos meses descubrí de manera prácticamente casual que mi interlocutor, de profesión historiador del arte, no sólo ejerce de director de ese joven portal, sino que también se dedica directamente al arte. Efectivamente, Marc Montijano (1978), siguiendo la vocación paterna, practica de manera habitual la pintura e incluso, en ocasiones, hace incursiones en otras formas de expresión plástica. Y como ya he hecho otras veces en el blog en relación con jóvenes artistas, dejo aquí constancia de esa dedicación; en este caso convencido, aún sin haber visto todavía en directo ninguna obra del autor
(cuestión que espero resolver en unos meses), que se trata de una propuesta con la suficiente personalidad, de una mirada específica y reflexiva con puntos de vista bastante interesantes.

Marc Montijano. Izquierda: "Crucifixión 11" (2008). Centro: "Crucifixión Ecce Homo I" (2009). Derecha "Crucifixión 19" (2008).
Podéis ver más obras de Marc Montijano en el propio blog del artista. Leed además la entrevista sobre su trayectoria y sus inquietudes que figura en Homines.
Readmore..TRIBULACIONES DE UN CHINO EN CHINA
.

No cabe duda de que China se encuentra muy de moda últimamente. Su potencial demográfico, el despegue económico del país y la consecuente invasión de productos chinos en todas partes del mundo contribuyen también a ello.
En este contexto, también está surgiendo un arte chino que llama con fuerza a las puertas de los circuítos artísticos de los países desarrollados. Un ejemplo de ello es la obra del pintor y ceramista Shen Jingdong (1965), que puede ahora contemplarse en Nueva York. Este artista concluyó sus estudios en 1991 y posteriormente pasó dieciséis años como miembro de una compañía de teatro de las fuerzas armadas. Es evidente que tanto tiempo entre los espadones debe dejar alguna huella y esto es perceptible claramente en la obra de Shen, quien ha realizado series enteras de cuadros cuyos protagonistas son soldados chinos. Y por si no fuera bastante con la pintura, también ha representado a militares en cerámica y otros materiales.
Desde el triunfo de la revolución maoísta en 1949, se ha considerado que el ejército popular de liberación chino (ese es su nombre oficial) ha sido el eje central de la sociedad comunista, la quintaesencia de la defensa de los valores de esa nueva sociedad pretendidamente igualitaria. El soldado ha tenido en China, por lo tanto, el valor de un símbolo; un ejemplo de esos héroes populares que tanto gustaban al maoísmo.
Pero, ¿qué soldados son estos que nos muestra Shen Jingdong en sus obras? Formalmente, más que símbolos del ejército comunista parecen iconos del arte pop, tanto por la concepción y composición como por los colores empleados. De modo que podemos apreciar un cierto tono irónico en las obras de este artista chino quien, de hecho, ha visto ya como alguna de ellas era censurada por el gobierno de su país.CUANDO LOS PERROS MEAN POR LAS ESQUINAS
Arriba: el artista junto a una de sus obras en Salamanca. Abajo: dos imágenes más de la exposición.
Entre tanta mediocridad como vi en el DA2 un par de cosas sí llamaron mi atención. Me ocupo ahora de la obra de Sery C, un artista austriaco, de edad madura y decano de la facultad de Arte de Dresde (debo estos datos y la cortesía de algunas de las fotos que acompañan al texto a una periodista de la ciudad) que presentaba la exposición "un perro está meando en cada esquina". Conocida es esa tendencia canina, aunque aún no he logrado descifrar porqué se ha elegido ese título. Nueva apelación a la libertad creadora.
Este artista parece dedicarse a la pintura, pero desde un punto de vista muy especial. Así, trabaja con goma industrial, un material que, en caliente, puede manejarse con cierta facilidad y que cuando se enfría adquiere esa textura tan especial, casi resbaladiza, quedando ya lista para ser pintada. Por otra parte, con esta técnica, rompe el formato habitual de la pintura, elimina el concepto de marco espacial y hace que su obra invada el espacio que parece corresponder al espectador, en medio de un cierto desorden intencionadamente buscado.
EL ABSTRACTO POÉTICO
.
Ocurre que a veces la vida nos proporciona sorpresas por completo inesperadas. En ocasiones, tales sorpresas llegan de manera virtual, a través de Internet. Ya nos ha sucedido antes en ENSEÑ-ARTE y ahora, de nuevo, vuelve a ocurrir.PAULA MARTINS nace en Lisboa (1958) pero por razones familiares vive desde 1980 en la ciudad de Hermosillo, capital del estado de Sonora, en México. Es psicóloga y ha realizado diversos estudios relacionados con el arte, en general, y la pintura, en particular. Según creo, comenzó a exponer sus obras a finales de los años 70 mientras se incrementaba paralelamente su vocación artística, formalmente vinculada a la pintura abstracta.
No conozco a Paula Martins y no he podido ver sus obras más que a través de las fotografías que ella misma ha colocado en INTERNET. Tampoco tengo muchos datos sobre la ciudad en la que vive y trabaja nuestra artista, más allá de los tópicos de que se encuentra frente a la península de California y junto al famoso desierto de Sonora. Sin embargo estoy convencido de que si Paula Martins viviese en una gran capital europea, si dispusiese de acceso a los grandes circuitos artísticos, su obra tendría una mayor repercusión y más amplio eco de los que actualmente posee.
A riesgo de equivocarme, diré que esta mujer que lee a Torga y a Galeano, que confiesa su rendida admiración por Klee y Kandinsky imprime a sus cuadros un ritmo fuertemente poético, que pone el acento en una lírica y a la vez peculiar visión en la que los sentimientos, las emociones e incluso la más fugaces impresiones encuentran acomodo. Podría decirse que la artista pinta con el alma, como sólo hacen los artistas de verdad. Y, en este caso, esa alma está llena de poesía. El abstracto poético, en suma, de la mano de una pintora mejicana. Ojalá nos deje ver muchas más de sus obras, para que todos podamos crecer y madurar con ellas. Para que nos hagan mejores de lo que somos.EL GRECO Y LAS CASUALIDADES DE LA VIDA
El Greco: "Vista de Toledo" (1597-1599). Nueva York.
Hace unos días me encontraba delante del cuadro que tenéis aquí al lado, esa impresionante "Vista de Toledo" de El Greco, en la que parece que la furia de la tormenta va a abatirse sobre la ciudad. Explicaba a quienes me acompañaban las características de la obra y su importancia, acrecentada además por la escasez de paisajes que caracteriza a la pintura renacentista española, incluso en época tan tardía como la que corresponde a este cuadro.
Así he conocido la obra de Eduardo del Río, un joven artista que parece recibir influencias (lúdicas y desenfadadas, festivas y animosas) de muchas corrientes: en sus pinturas, en sus dibujos, hay claras referencias del pop, del underground, del comic. Y al mismo tiempo hay un no sé qué de ternura y proximidad, que hace que esos monstruos y seres inventados que pueblan sus láminas, siendo irreales nos parezcan amiguetes de toda la vida; que más que miedo nos evoquen sueños de nuestra infancia e, incluso, aquellas pesadillas de las que no queríamos despertar porque en ellas no se estaba del todo mal.
Eduardo del Río: "Buenas noches, Costa Oeste"

Pero Eduardo no sólo se dedica a pintar monstruos y catawampús (que yo no sé qué son). Ilustra también libros, trabaja en publicidad y trata de hacer, cómo no, otra pintura más seria, aunque la vena mordaz y desenfadada le asoma en un detalle cualquiera, como ocurre con su curioso autorretrato o con esa hermosa vista de la catedral Nueva de Salamanca (donde hoy, por cierto, habrá alguna chica que cumpla 25 años. ¡Felicidades!).
No sé si Eduardo acabará o no viviendo en España, pero estoy seguro de que haga lo que haga, le irá bien y será feliz, porque siendo, como es, un claro exponente de joven artista del tiempo en el que estamos, se dejaba seducir en un museo por la llamada de otro artista que trabajó hace ya más de 400 años. Así es siempre el arte: un lenguaje universal que une a los hombres y consigue sacar de ellos, muchas veces lo mejor que llevan dentro.MINIMALISMO, ARTE CONCEPTUAL, ¿HIPERREALISMO?
Rudolf Stingel: Sin título" (2001). ........................................................ "Instalación en el Museo de Arte" (2001). Trento, Italia.

Aunque no viene al caso relatar aquí las cuestiones relacionadas con el arte que me han tenido embebido los pasados quince días en Nueva York, no me resisto a dejar un comentario sobre una exposiciòn que he tenido ocasión de visitar en el Museo Whitney de Arte Americano y que me ha resultado verdaderamente sorprendente. Se trata de la dedicada al artista Rudolf Stingel (nacido en italia en 1956, aunque residente en EE.UU.) un autor del que jamás había visto una obra en directo, aunque participó en ARCO´06. Sabía que era conocido por su adscripción, en cierta manera, a un tardío expresionismo abstracto, aunque su obra lo aproximaba también al minimalismo y al arte conceptual, próximo también a lo que se denomina arte de las instalaciones "site specific".
Con este escaso bagaje de información accedí a la exposición del Whitney, en la cual llamaba la atención el recurso del artista a cubrir por completo las paredes de una enorme sala del museo con paneles plateados de un material llamado celotex (algo así como lo que aquí consideramos como porespan) en los cuales los visitantes podían dejar grabadas o pintadas libremente sus opiniones. Algo esperable, por otra parte, porque se trata de un recurso que Stingel viene empleando, al menos desde 2001.
Pero otra sala deparaba una novedad muy interesante: se trata de unos lienzos de gran formato, carentes de título, pero que forman parte de una serie denominada "después de Sam" en los que el artista, a partir del trabajo previo de un fotógrafo, (Sam Samore), se autrorretrataba al óleo en blanco y negro, con una veracidad tal que, visto desde lejos, cada cuadro resulta ser una gigantesca ampliación fotográfica.