BUSCAR LA PERFECCIÓN EN EL MÁRMOL
El artista del que nos ocupamos ahora es una buena demostración de cómo la genialidad supera todo tipo de dificultades. El italiano Antonio Canova (1757-1822) nació en una familia con escasos medios económicos, quedó huérfano a muy corta edad y con pocos años tuvo que colocarse en una cantera. Y allí, en contacto con la piedra, él mismo pudo descubrir que tenía unas
dotes excepcionales para la escultura, de tal modo que tras encontrar un protector pudo desarrollar algunos estudios artísticos. Quizás no le hiciesen demasiada falta, porque ya en la adolescencia era capaz de esculpir obras en mármol de considerable tamaño y elevada calidad.Antonio Canova: "Paulina Bonaparte como Venus" (1804-1808). Roma.
Fue así como este hombre nacido en el Veneto acabaría por instalarse en Roma, donde el éxito acompañaría de forma creciente su producción que, iniciada dentro de los patrones del último barroco, derivaría hacia un estilo propio que puede considerarse el paradigma de la escultura neoclásica. Sus obras se inspiran directamente en los modelos de la antigüedad y su maestría en el trabajo del marmol queda bien patente a lo largo de su dilatada carrera, que lo llevó a ser considerado en su época el mejor escultor de toda Europa. Trabajó en Roma para los papas, sus obras fueron solicitadas por los reyes y poderosos del continente, incluido napoleón Bonaparte, y cultivó todo tipo de temas, desde el retrato hasta el sepulcro funerario, pasando por los de carácter mitológico, por los que sentía especial predilección, dado su interés por los temas de la antigüedad clásica.
El éxito artístico de Canova debe entenderse también desde la perspectiva de su peculiar forma de trabajar. Él, que había comenzado su carrera prácticamente como picapedrero, ponía en cada trabajo un afán de artesano que le llevaba a elaborar cada obra con una gran meticulosidad hasta que la pieza quedaba a su completa satisfacción. Una vez concluida la talla de la escultura, cuidando al máximo todos los detalles, Canova se esmeraba en su pulimento, hasta hacer que la superficie quedase absolutamente brillante. Buscaba con ello dejar en sus esculturas su peculiar idea de belleza, que siempre concibe de una forma idealizada, al modo griego. sabemos todos que la belleza es algo subjetivo, pero canova creía firmemente que él lograba hacerla inmortal en sus obras de mármol. tal vez tuviese razón. Juzgad por vosotros mismos, viendo esta presentación en la que he recogido algunas de sus obras más destacadas..
Antonio Canova: "Apolo coronándose" (1781). Los Ángeles.
La Artcyclopedia presenta numerosos enlaces a otras webs de museos e instituciones que custodian obras de Canova, de quien podéis leer una biografía ilustrada en esta página italiana. pero no dejéis de entrar en esta otra web que, con motivo de una exposición recientemente clausurada sobre la famosa escultura de Paulina Bonaparte, recoge unas increíbles fotografías de alta resolución, así como el catálogo de la muestra.
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