
Este fin de semana he estado intentando acabar el artículo sobre "on" y no lo he conseguido. Pensaba que me cuesta auténtico dolor preparar los artículos, unos más que otros, pero dolor al fin y al cabo. Pero, no me quejo, la recompensa para mi también es grande; no, no es económica, pero para mi tiene mucho valor; cuánto más sé, mejor enseño, mejor soy en lo que hago.
Esto es lo que les digo yo a mi alumnos: "aprender inglés, duele, sí duele." Y creo que cualquiera que lo niegue, miente o no sabe de lo que está hablando. Pero ¿es que acaso hay algo en esta vida que sea fructífero y que se pueda obtener sin dolor? ¿conoces a alguien que haya hecho algo fructífero tumbado en una hamaca en la playa? ¿no verdad?
En el proceso de aprendizaje, o de conseguir alguna recompensa, o progreso, en alguna materia -da igual a lo que te dediques- siempre hay ese paso por el dolor.
Le decía a una alumna nueva que tiene un amigo músico profesional: "pregúntale a tu amigo cuántas horas toca la guitarra o el piano al día"; ¿ocho, diez horas al día?
Al principio, cuando no sabes nada es cuando más duele; cuanto más avanzas en ese aprendizaje menos te duele. Lo único que puedes hacer en ese tránsito es dosificar la dosis del dolor; pero también al dosificar, el aprendizaje es más lento y cuesta más llegar a la meta. No, no digo que te conviertas en un masoquista; lo único que hago es reconocer un hecho:
Si quieres hacer algo de verdad y obtener una recompensa, no hay atajos. |
Dejo el artículo sobre "on" hoy aquí, aunque aún le queda unas cuantas revisiones.
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